Dominación, sumisión y flagelación sexual

Publicado el 29/10/2016

En caso de que ambos miembros de la pareja disfruten y deseen lo mismo, todo prejuicio o temor debería disiparse. Si bien puede sonar a poco agradable, doloroso o incómodo, las prácticas basadas en la dominación, el sometimiento y la flagelación causan extraños e intensos placeres a muchas personas.

Englobadas en el término francés e inglés “bondage”, se trata de una práctica sexual que consiste en la inmovilización del cuerpo de una persona, así como en la adopción de distintos roles tales como sumiso o sumisa, masoquista, o dominador y dominadora, amo y ama, dueño o también dueña, etc...

Son actos y puestas en escena un poco osadas, que al igual que otras prácticas, sólo deben ser experimentadas si existe un consentimiento entre ambas partes. En el bondage se conjuga el dolor con el placer, siendo una práctica en la que muchos encuentran un alto y poderoso placer.

Lo cierto es que el sometimiento, la dominación y sumisión, el sadomasoquismo u otras prácticas un poco extremas ya no son exclusivas de la pornografía más brutal, convirtiéndose en una disciplina sexual cotidiana y a esta altura popular, que tarde o temprano algunos quieren probar.

Durante el bondage se segregan hormonas como la adrenalina o la oxitocina, causando verdaderas sensaciones de estimulación. Como parte del juego de dominación y sumisión, la frustración e impotencia en los esfuerzos por liberarse también pueden provocar una excitación tanto en el amo/a que mantiene el control, así como también en la persona sumisa.

Cabe aclarar que esta práctica sexual no supone necesariamente el coito ni la excitación de los genitales. Durante sesiones de bondage se pueden utilizar determinados vestuarios y accesorios especialmente creados para la sumisión y la autentificación del poder durante el sexo, ya sea atando a una de las dos personas e inmovilizarla, o bien utilizando azotes para una excitante flagelación.

En los sexshops online pueden encontrarse diversos elementos, juguetes y complementos eróticos para disfrutar de esta práctica que supone de cierta liberación mental y entrega corporal, ejerciendo la vulnerabilidad o el control, pudiendo incluso turnarse entre ambos y hacer las veces de dominador o dominado.

Los gatos de colas son elementos muy usados para la flagelación de las nalgas del dominado y resultan más estéticos o eróticos que los cinturones, cañas o reglas de maderas usadas para el mismo fin.

El castigo sexual puede incluir la inmovilización, o que el dominado/a esté tendido/a sobre la cama o arrodillado/a, para luego recibir azotes y cumplir las órdenes del dominador/ra, ya sea practicar sexo oral al amo/a estando atado/a, besar sus pies u otros estimulantes mandamientos.

Otra opción de azote son los llamados rebenques, elementos empleados en Sudamérica para arrear el ganado y que consisten en unos látigos cortos idóneos para la dominación y sensual flagelación.

Bien es cierto que los diferentes gustos y placeres que pueden experimentarse en pareja son de una horquilla muy amplia. Lo más importante en estas prácticas sexuales es el acuerdo mutuo de detener el juego cuando uno de los componentes lo desee.

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