Mironas discretas: lo que ellas miran de ellos

Publicado el 19/10/2016

A esta altura, la escena de hombres mirando y piropeando a mujeres es mítica. No porque sea puro mito, todo lo contrario. Así es. Pero, ¿acaso las mujeres no hacen lo mismo? ¿No miran fijamente a hombres que encandilan sus ojos por el camino?

Tanto hombres como mujeres, nos miramos mutuamente, seduciéndonos por esto o aquello. Y todos, a su modo, consideramos distintos rasgos físicos como los principales focos de atención. Lugares de real atracción, a donde nuestros ojos se dirigen con mayor fuerza…

Se han realizado diversos estudios y lo confirma la propia experiencia cotidiana. Pero según algunas investigaciones, en muchos casos las mujeres parecen mirar especialmente el rostro, los labios y los bíceps.

Precisamente en ese orden es lo que han expresado muchas mujeres consultadas. ¿Qué miran y qué las seduce de los hombres? Sin dudas la personalidad, actitud, confianza, seguridad e inteligencia, pero sobre todo, los principales atributos codiciados por una mujer han sido rasgos del físico masculino.

Gran parte de las mujeres encuestadas, tras preguntarles por sus parejas pasadas o actuales, afirmaron que daban una mayor importancia a la estética y no tanto a la personalidad.

En primer lugar, el rostro masculino encabeza la lista de intereses femeninos. Entre la gran variedad de caras existentes, las mujeres prefieren los rostros marcados y pronunciados. Luego, les siguen los ojos pequeños y los labios prominentes.

Los brazos ejercitados, músculos y torsos perfectos se encuentran en el cuarto y quinto lugar, incluyendo un abdomen esculpido o la potencia de bíceps. Otras áreas de interés se dirigen a la entrepierna de los hombres, además de manos, ubicadas en séptimo puesto de este ranking femenino. Hay quienes prefieren manos grandes y marcadas por el esfuerzo del trabajo, o bien suaves y cuidadas.     

En definitiva, las mujeres miran a los hombres, al igual que ellos hacen con ellas, sólo que el sexo femenino no es tan adepto a piropear y lanzar comentarios cada vez que ven a alguien que las seduce. Se tratan de seducciones y deleites visuales, que las mujeres tienden a dejar en su intimidad. Pero eso no significa que ellas no miren con la misma intensidad que ellos.

Las mujeres, tal como el hombre, hablan del cuerpo masculino, sus cualidades y encantos, expresando sus deseos y preferencias abiertamente. El cuerpo supone un inevitable centro de atención, que cautiva ojos ajenos y excitando incluso sus cuerpos. De hecho, la noción de sex simbol proviene, en realidad, de los tiempos de la antigua Grecia, sólo que antes no era buena costumbre hablarlo a los cuatro vientos.

Sin embargo, siempre ellas y ellos han mirado al sexo opuesto, escogiendo a sus parejas o amantes por sus atributos físicos y estéticos, siendo la personalidad importante pero no una única cualidad como puede llegar a pensarse. Ahora, por suerte, todo ha cambiado y ya no hay problemas para abiertamente mirar y dejarse seducir, así como también hablar de ello… 

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