La práctica de yoga durante la intimidad de los juegos sexuales

Publicado el 12/10/2016

El movimiento, despliegue y flexibilidad de nuestro cuerpo, son claves a la hora del sexo. En ese sentido, el yoga puede ser un invaluable colaborador. No se trata únicamente de una práctica milenaria orientada a mejorar nuestra vida. Además del equilibrio y sus numerosos beneficios, el yoga también nos ayuda para aprovechar al máximo nuestra propia sexualidad.

Durante la vivencia de la intimidad, la rutina no es buena, de tal manera que hacer lo mismo una y otra vez, al igual que tantas otras actividades cotidianas, tiende a cansarnos, aburrirnos y en definitiva, a que perdamos el encanto y la magia asociada, en relación a un acto tan placentero como necesario en la vida de todas las personas.

Para vencer la monotonía, ¿qué hacer? ¿Probar con prácticas y juegos sexuales aún inexplorados? ¿Iniciarse en placeres más morbosos y quizá de mayor intensidad? ¿O qué tal incursionar en nuevas posturas sexuales? Si escoges esta última opción, el yoga podrá enseñarte una serie de posiciones e incluso disfrutar de nuevas sensaciones quizás insospechadas.

Gracias al Kamasutra es posible aprender nuevas posturas y modos de estimulación, aunque para abarcar el gran volumen que contiene este emblemático texto no resulte tarea nada sencilla. El yoga aplicado al sexo es más fácil y rápido de incorporar. Con la práctica del yoga comprenderemos que cuanto más compartida sea la experiencia sexual entre ambos, mayor será el placer.

La idea, básicamente, consiste en generar un grato clima de erotismo a través de la práctica del yoga en pareja, estando como Dios nos trajo al mundo. Es muy apropiado el prender las posiciones y posturas del yoga completamente desnudos.

Postura del gato

En primer lugar, hacer una serie de ejercicios de calentamiento para entrenar y disponer a nuestro cuerpo antes de lanzarnos a realizar las posturas del yoga. Entre ellas, aconsejamos la postura del gato, colocando manos y rodillas sobre el suelo. Tratando de estirar la zona interior y exterior de la columna, a través de movimientos de cabeza.

Postura del pájaro

Después de calentar y preparar nuestro organismo, es momento de pasar a las posturas para aplicar en nuestra vida sexual en pareja. Para los iniciados en el yoga, sugerimos la postura del pájaro, en que el hombre debe acostarse boca arriba.

Con las piernas en paralelo, intentar flexionar las rodillas para que los muslos se encuentren perpendiculares al suelo, dejando la zona inferior de las piernas unos 45 grados por encima del suelo.

La mujer, por su parte, deberá sentarse encima del varón, y después el hombre tiene que colocar los talones en la parte superior de los muslos de ella. Para que la postura esté bien realizada, los dedos de los pies deben tocar la parte inferior de la barriga de la mujer.

Así, el hombre tendrá que sostener las manos de la mujer, mientras flexiona brazos y piernas hacia adelante y hacia atrás, ayudado de sus pies. Ella, entre tanto, deberá inclinarse hacia adelante y llevar los pies hasta suelo.

Posición de loto

Y para quienes desean una combinación de sensualidad y ternura, lo mejor es la posición de loto. El hombre se sienta con las piernas cruzadas como un indio, mientras ella se sienta sobre él, frente a frente y enredando la cintura con las piernas, disponiendo sus pies contra sus nalgas. Con movimientos pélvicos, la mujer controla los grados de rapidez o suavidad, hasta llegar al momento que culmine felizmente el éxtasis.

COMENTARIOS

No hay comentarios de clientes por ahora.

Añadir un comentario