Consejos para que nuestros hijos no incidan en nuestros momentos de intimidad

Publicado el 01/10/2016

No es nada cómodo ni oportuno coincidir con nuestros hijos durante un momento de pasión e intimidad, y verse interrumpidos por nuestros pequeños hijos entrando en la habitación. Por eso, a continuación os vamos a proporcionar unas cuantas sugerencias para que nuestros niños, adolescentes o jóvenes no irrumpan en nuestra habitación y nos sorprendan en pleno acto sexual.

Prestar cuidados y atenciones a los hijos es primordial, sobre todo en sus primeros años de vida. Pero no por ello debemos renunciar por completo a los necesarios momentos de intimidad en pareja.

Lo ideal es que ambas situaciones puedan convivir en nuestro hogar. Es decir, no descuidarlos a ellos y a la vez, no relegar una actividad tan fundamental como son las relaciones sexuales de la pareja. 

Si bien el compromiso y la responsabilidad deben imperar durante al menos los primeros 15 años de nuestros hijos, tampoco es necesario que durante ese tiempo abandonemos la vivencia de nuestra sexualidad.

En definitiva, el sexo no sólo es el maravilloso acto de la procreación, sino también un momento esencial en el placer y amor de la vida en pareja.

Mantener plenamente la intimidad sexual y afectiva

Al hablar de intimidad no sólo nos referimos a la sexual, sino también a la intimidad afectiva, ese mágico rato en que las parejas se entregan al intercambio de caricias, mimos, besos y otros actos amorosos es primordial el preservar la máxima privacidad.

Habrá muchas ocasiones en que nuestros hijos estarán en casa de amigos, con la abuela, cumpliendo sus deberes de alumno en la escuela, durmiendo en sus cuartos, o disfrutando de un campamento durante el fin de semana. En todas esas circunstancias, aprovechad al máximo para disfrutar de la intimidad de la pareja.

Pero con nuestros hijos en casa, ¿qué hacemos? O mejor dicho, ¿cómo lo hacemos?

Lo único certero es que no podemos reprimir ni guardar los deseos sexuales de la pareja a consecuencia de nuestros hijos. Ellos son la razón de nuestra vida, pero la vida también se conforma de todos aquellos instantes de amor y pasión que viven todas las parejas.

Los niños no son los dueños de nuestra cama

Dormir con nuestros bebés o niños es una experiencia tremendamente grata para los padres. Pero tampoco permitamos que ellos se adueñen de nuestra habitación cada vez que quieran. Lógicamente, hay momentos para todo. Para dormir acompañados de nuestros hijos y también para disfrutar libremente de la sexualidad en pareja.

De hecho, si por cuestiones de trabajo y otros menesteres, la cama es el lugar exclusivo para disfrutar en pareja, lo más conveniente quizá sea que nuestros hijos duerman  en sus propias habitaciones.

Reservar una habitación alternativa

Otra opción válida es destinar alguna habitación del hogar para que la pareja pueda vivir sus necesarias experiencias de intimidad tanto afectiva como sexual. Un sitio donde podáis estar tranquilos, ya sea para juegos previos, relaciones sexuales o simplemente, donde refugiarnos en la más absoluta tranquilidad antes de irnos a dormir.

Una escapada durante una jornada de pasión

Así como necesitamos pasar tiempo con nuestros hijos, también es crucial tener momentos destinados a la pareja. En caso de ser posible, dejad el hijo a un familiar o persona de confianza y disfrutad de una escapada durante un día o bien un fín de semana de pura pasión, os podemos asegurar que es un remedio que nunca falla para cargar las pilas.

Puede ser una buena ocasión para ir a un hotel, como en los viejos tiempos de noviazgo. O quizá un viaje por un fin de semana, solos, para dar rienda suelta a los deseos y fantasías sexuales que toda pareja necesita complacer.

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