Reflexiones sobre el sexo lésbico y el lesbianismo

Publicado el 24/09/2016

Contar con datos válidos sobre la proporción de las preferencias sexuales en una sociedad, resulta una tarea compleja. Pero esta clase de estudios, pueden provocar interesantes consideraciones y reflexiones. ¿Es posible diferenciar entre tener sexo lésbico y el lesbianismo como tal? ¿Uno se vuelve homosexual por tener relaciones homosexuales?

Por citar sólo un ejemplo, un estudio británico de 1992 titulado “Sexual lifestyles and HIV risk”, repartió sus números entre los varones que vivieron “algún tipo de experiencia homosexual” (un 6,1%) y quienes tuvieron “una relación de pareja con una o más parejas diferentes de homosexuales” (3,6 %), entre un total de 8.337 hombres de Reino Unido.

Esta distinción permite cuestionarnos si tener experiencias con personas del mismo sexo, nos hace o no homosexuales. Lo mismo podría decirse del sexo lésbico y el lesbianismo. Porque la sexualidad y experiencias de placer que viven hombres o mujeres, pueden ser tan amplias y diversas, que burlan toda etiqueta o rótulo posible.

Para tener una experiencia de sexo lésbico, no se necesita ser lesbiana. No se trata de una condición. En ocasiones, las mujeres quieren mantener veladas de sexo con otras mujeres, pero esos deseos y placenteras realidades no la determinan en su vida sexual y amorosa como lesbianas.

Una mujer puede disfrutar plenamente durante el acto sexual con alguien de su mismo sexo, pero luego seguramente seguirá manteniendo vínculos sexuales y afectivos con hombres. Las lesbianas, en cambio, sienten atracción física, emocional y sexual únicamente hacia otras mujeres.

Esto no ocurre en la mujer heterosexual que tuvo una experiencia sexual con otra mujer en alguna ocasión. Una o algunas sesiones de sexo lésbico no nos hacen ser lesbiana. Uno no se convierte hacia una orientación sólo por haber gozado aquella vez.

Desde cierto morbo sexual, a una sana curiosidad por experimentar y disfrutar por primera vez con una fémina, pueden ser motivos suficientes para que quieran probarlo en algún momento de su vida sexual.

Como tal, el sexo lésbico involucra a dos mujeres, o se realiza en grupo. Históricamente, en antiguas civilizaciones de Roma y Grecia, el sexo lésbico era una práctica bastante habitual. Hoy, sin embargo, persisten aún ciertos mitos asociados al lesbianismo, mostrando absurdamente mujeres de aspecto varonil, con sombreros y otros atuendos masculinos.

Esta imagen cada vez se desintegra más, ante la presencia cada vez mayor de mujeres actrices, cantantes u otras artistas y profesionales, que abiertamente profesan sus preferencias hacia el mismo sexo, o proclaman la gran magia que puede encender el sexo lésbico.

Muchas mujeres aseguran que el sexo con otra mujer tiene un especial atractivo, gracias a los singulares encantos e intimidades del erotismo femenino y su cautivante sensibilidad, así como por esa sabiduría en torno a las necesidades y placeres del cuerpo femenino.

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