¿Qué es la anorgasmia?

Publicado el 20/09/2016

Se trata de una disfunción o trastorno sexual, que consiste en la imposibilidad reiterada de llegar al orgasmo luego de una fase de estimulación normal, tanto en duración como en intensidad. Si bien puede haber anorgasmia en el sexo masculino, tiende a ser menos habitual y es raras veces diagnosticada.

La anorgasmia sucede sobre todo en las mujeres y se caracteriza por la ausencia o deficiencia del orgasmo durante las relaciones sexuales. Junto a la falta de deseo, es uno de los trastornos sexuales más frecuentes en mujeres.

Causas de la anorgasmia

Entre sus variadas causas, la anorgasmia puede tener raíces orgánicas, o deberse al padecimiento de ciertas enfermedades crónicas, el uso de drogas o por traumas sexuales del pasado, problemas de depresión y ansiedad, e incluso por mitos en torno a la sexualidad y por prejuicios derivados de creencias religiosas.

Para que exista anorgasmia, la imposibilidad de sentir orgasmo debe ser reiterada. Se da cuando la estimulación y juegos previos son totalmente normales, aunque la persona no puede alcanzar la culminación del placer durante el acto sexual.

Las mujeres que padecen anorgasmia no pueden alcanzar el orgasmo ni mediante la estimulación vaginal ni de clítoris. Existen anorgasmias de muy diverso tipo y grado, entre ellas la anorgasmia secundaria, que la padece quien luego de una etapa de haber sentido orgasmos normales, deja de experimentarlos; la anorgasmia absoluta, que ocurre cuando la persona no puede alcanzar el orgasmo de ninguna manera; o la anorgasmia situacional, cuando puede llegarse al orgasmo sólo en ciertas circunstancias específicas.

Esta disfunción puede aparecer en las mujeres en cualquier momento de su vida sexual, generalmente por problemas de raíz psicológica y no tanto por causas presentes en el organismo. Por ello, la importancia de un tratamiento mediante psicoterapia.

La anorgasmia es posible que sea un trastorno intermitente, que se manifieste en ocasiones puntuales afectando la vida sexual de las personas, pero puede desaparecer cuando las causas psicológicas son adecuadamente tratadas.

Mediante tratamiento es posible eliminar las actitudes y prejuicios negativos en relación a la sexualidad y al orgasmo; mejorar la comunicación con la pareja, o a través de la práctica de ejercicios, tratar de solventar esta disfunción.

Además, debe tenerse en cuenta que la ausencia persistente del orgasmo tiende a ocasionar depresión, baja autoestima o frustración en la mujer. Cuando la imposibilidad de llegar al orgasmo se sostiene en el tiempo, también puede producir dolor pelviano. A su vez, este trastorno suele derivar en otras situaciones, como ser evitar el encuentro sexual, o incluso fingir el orgasmo.

En todo caso, antes de intentar remedios por sus propios medios, consulte con un especialista en la materia, ya sea un sexólogo o psicólogo. Todos nos merecemos (y podemos) superar aquellos problemas que nos impiden vivir la sexualidad a pleno.

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