Orgasmo de senos: ¿qué hacer y qué no?

Publicado el 18/09/2016

Hay quienes aseguran que, después de los genitales, los pezones son la segunda zona más erógena del cuerpo. Tanto en mujeres como en hombres, los pezones tienen una gran cantidad de terminaciones nerviosas ideales para ser estimuladas.

Si bien varía mucho entre una persona y otra, el placer que despiertan puede incluso conducirnos a potentes e inesperados orgasmos.

En función del ciclo menstrual, en las mujeres la sensibilidad de los pezones cambia. Durante las primeras dos semanas del período menstrual, los pezones tienden a ser menos sensibles; en tanto, se encuentran en su punto más susceptible y álgido de recibir placer durante el momento de la ovulación.

Las dimensiones, por su parte, no importan. Mujeres con senos de muy variados tamaños pueden recibir oleadas de placer en iguales proporciones. Respecto a la ciencia, no hay consenso definitivo. Las investigaciones de Kinsey o Masters y Johnson hablan sólo de un 1% de orgasmos en senos, mientras que el doctor Herbert Otto se refirió a un 29% entre más de 500 mujeres.

Además de resaltar que el orgasmo en pechos es el segundo más habitual, Otto remarcó que no suele dársele tanto énfasis porque no tiene la misma duración e intensidad que la estimulación en el punto G o clítoris.

Pero al igual que otras tantas prácticas y rituales sexuales, es cuestión de probar y así experimentarlo por nuestros propios medios. Ten en cuenta que el apuro, durante el sexo, no puede tener ningún tipo de cabida. Para llegar a gozar de un orgasmo de pezones, se requiere de un largo rato de besos y caricias, mordisqueos o suaves tirones, jugando con distintos ritmos y variaciones de estimulación.

Pasos a seguir para orgasmos de senos

Primero, es recomendable acariciar la zona de la aureola de modo circular, ya sea con la lengua, los dedos, las manos, o mediante una combinación alternada de técnicas orales y manuales. También se puede utilizar aceite de masajes, lubricante o hasta un cubito de hielo, regalando distintas sensaciones de placer.

Con mucha suavidad, toca todo el seno y aumenta la presión poco a poco, sin incomodarla en ningún momento. Además de usar las manos y boca, aplica también tu pene sobre ellos. A muchas mujeres les encanta el cálido y pesado roce del pene en sus pezones. Y sin llegar a causar dolor o molestia, también puedes darle pequeñas y suaves mordidas.

Ya esbozamos qué podemos hacer para causar éxtasis desde los pezones, pero ahora unas pocas cosas qué mejor no realizar. Entre ellas, no tocar los senos como si fueran pelotas, sin hacerlos rebotar de arriba hacia abajo. Esta forma de tocarlos puede ser dolorosa para ellas y causarles incomodidades.

Tampoco es conveniente una estimulación demasiado fuerte, ya que pueden generar dolor, malestares o posibles irritaciones. Por otra parte, no se recomienda cubrir los senos de alimentos, dado que quedarán demasiado pegajosos y el tiempo se irá en limpiar la zona, antes que en seguir concentrados bajo los lazos del placer.

Tal como lo es el pene en el hombre, los senos representan la seguridad sexual de las mujeres y pueden ser fuentes de indescriptibles éxtasis.

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