Maid and Mistress: ¿prefieres ser dueña o sumisa?

Publicado el 17/09/2016

Luego de alcanzar cierta madurez y confianza en pareja, es posible experimentar los placeres de la sumisión y la dominación. Para quebrar las reglas que suelen establecerse durante el acto sexual y probar nuevas experiencias, se necesita no sólo de la participación de ambos, sino también de un mutuo consentimiento. Ambos deben desearlo por igual...

Los juegos sexuales conocidos como “maid and mistress” consisten en poner práctica sentimientos de sumisión, castigo, dominación y perdón durante la instancia sexual. Los términos en inglés “maid” y “mistress” significan, respectivamente, “criada” y “amante”.

En su imagen más habitual, la mujer es quien comúnmente ordena y un esclavo se limita a cumplir sus órdenes. El ama o dueña juega un rol dominante, conduciendo y pautando todo el momento.

El papel de la dueña o ama puede desempeñarlo tanto hombres como mujeres. Quien representa el papel de siervo o esclavo disfruta del hecho de complacer los deseos y directivas de su dueño/a. Se trata de una práctica sexual basada en lo prohibido y en juegos basados en la degradación o humillación moral mediante el sexo.

Al igual que otros juegos sexuales que implican la dominación y sumisión, es necesario haber alcanzado cierto grado de madurez, preferentemente ser adultos e incluso establecer hasta dónde llegar. Pautar unas normas y seguirlas a rajatabla. En su versión más estricta, una “mistress” no se desnuda ante su sumiso, ni practica tampoco ningún vínculo sexual. Es una especie de ser divino, a quien debe adorarse.

Además de cumplir órdenes, la práctica del “maid and mistress” implica la reticencia o negativa del otro. Una “mistress” es una mujer que se encuentra en una posición de autoridad, control o poder. Quien representa al criado o “maid”, más allá de todas las órdenes y dinámicas de dominación, obtiene finalmente su placentera recompensa.

Habitualmente, esta práctica posee un amplio y fino vestuario que aporta un mayor realismo y autenticidad; desde medias y ligueros, cuerdas, bridas, vestidos de vinilos leather u otras prendas de cuero, para quien representa al amante o dominadora.

Mientras que el esclavo o esclava se somete a su amo o ama, cumpliendo todas sus órdenes y castigos; ya sea quitarse casi toda la ropa y quedar desnudo sobre el suelo, entre otros juegos y momentos de dolor físico y consentido.

Tal como otras prácticas sexuales más convencionales, los juegos de sumisión también son fuente de inesperados placeres y orgasmos. Sólo es cuestión de probar…

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