La eyaculación femenina, ¿la has conseguido?

Publicado el 07/09/2016

Mediante una adecuada estimulación del punto G, la eyaculación femenina ocurre mucho más a menudo de lo que nosotros creemos. Si bien es posible hacerlo con variados juguetes sexuales, la mejor forma de estimular el punto G es con los dedos, masajeando la zona suavemente hasta causar el famoso squirting…

No siempre la mujer puede llegar a eyacular, pero al igual que otras tantas prácticas, fantasías y deseos sexuales, vale la pena intentarlo para así regalar a ella un húmedo e intenso placer. Si queremos estimular el punto G y provocar la eyaculación femenina, debemos hacerlo con el cuidado y dedicación necesarios.

El squirting pueden ser apenas unas simples gotitas, hasta un vaso lleno o más, en función de la duración del orgasmo, o del tamaño de las glándulas vaginales y otras singularidades propias a cada organismo. En todo caso, no debe considerarse una meta a lograr, sino más bien como una noble intención, orientada a conceder a ella una nueva estimulación en su cuerpo.

Tanto la eyaculación masculina como la femenina, puede obtenerse en la intimidad de la soledad, o bien en compañía. Estimulando correctamente el punto G, es posible que ellas eyaculen. Masajeando como corresponde esta preciada área, la uretra se inflama de un fluido y sobreviene en ese momento una sensación similar a las ganas de orinar.Pero al eyacular, segregan por la vagina un líquido incoloro, que aunque parecido, no es orina.

Encontrar el punto G no es difícil. Alcanza con colocar los dedos en el interior de la vagina y empujar hacia arriba, hasta tocar una zona de textura rugosa. Ese es. Como si estuviésemos invitando a alguien con el ademán de la mano, presionamos una y otra vez de modo suave y a la vez firme, moviéndolo hacia adelante y hacia atrás. Al presionar el punto G, lo mejor es hacerlo con el dedo corazón y anular juntos, mientras dejamos el índice y meñique hacia atrás.

Recuerden tener los dedos limpios y las uñas cortas, para así impedir posibles molestias, infecciones o dolores. Cuando introduzcamos los dedos, no tiene por qué ser demasiado profundo, en tanto el ritmo o formas de los movimientos, ya dependen de los gustos y preferencias.

Para cansarse menos, puede resultar conveniente hacer movimientos únicamente hacia adelante, aunque manteniendo la constancia. Haz cambios de ritmo y movimiento, incrementando o reduciendo la presión, según los pedidos de cada cuerpo. En determinado instante, quizá compruebes que la zona comienza a lubricarse cada vez más y más…

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