¿Es el intercambio de parejas recomendable para todos?

Publicado el 05/09/2016

El intercambio de parejas involucra a cuatro personas unidas por un íntimo pacto y unos mismos deseos. Se trata de una fantasía sexual que muchos quieren experimentar, aunque no todos estén dispuestos a llevarla a la realidad. Requiere, ante todo, de máxima confianza y quererlo ambos por igual.

No se encuentra ni al alcance moral de cualquier mortal, pero tampoco es que sea un sueño anhelado por todos. Debe reflexionarse bien, sin prisas. Consiste en desear a tu pareja y la de otro, así como disfrutar y consentir que ella tenga un contacto, incluso sexual e íntimo con otra persona, mientras observas y toleras toda la escena.

Conocido por todos por la palabra inglesa “swinger”, realmente es una de las variantes de disfrutar del sexo en grupo. La fantasía de ver a tu pareja con otro, o que ella te vea jugando con otra, es más habitual de lo que pensamos, aunque no todos la llevan al campo de la acción.

En todo caso, es necesario un común acuerdo de las parejas a la hora de mantener encuentros sexuales entre sí. Al pactar esta clase de veladas, las personas suelen tener algún grado de conocimiento o confianza previa.

Lo ideal es que no haya cabida a situaciones sentimentales o afectivas durante el acto, limitándose al intercambio de cuerpos y al encuentro fogoso entre cuatro personas que sólo buscan disfrutar del placer en otro nivel.

A esta altura y aunque incómoda, cabe la pregunta: ¿Es necesario el intercambio entre miembros de un mismo sexo? ¿Se debe ser bisexual para realizar el intercambio de pareja? Y la respuesta, obviamente, es negativa.

Del mismo modo, tampoco se necesita ser homosexual para practicar y disfrutar del sexo con personas del mismo sexo. Sólo es cuestión de liberar la mente de todo prejuicio sexual, con el único propósito de vivir tu sexualidad de forma sana y plena, sin ataduras ni imposiciones.

A la hora de gozar, los tabúes no pueden tener lugar. Aunque suene extraño, el intercambio de parejas implica disfrutar el hecho de compartir a esa persona especial con quien uno lleva una vida amorosa y sexual. Al mismo tiempo, se realiza a sabiendas de que el otro, también disfruta de compartirnos con otro.

Para algunos puede suponer un auténtico desafío exponer a su pareja a personas ajenas a la relación, pero en muchos otros casos permite consolidar los lazos y colabora a mejorar e incluso prolongar la vida sexual de quienes están hace mucho tiempo en pareja.

Por eso, es una práctica que suelen preferir aquellos que alcanzaron cierta madurez sexual y emocional. Si se quiere acceder al intercambio de parejas, realmente debe haber un muto acuerdo y auténtico convencimiento, sin ninguna presión.  

Pero ten en cuenta que al llevar las fantasías a la realidad, no necesariamente será todo como lo proyectábamos, pudiendo entrar en escena los celos, la envidia o la culpa.  Y si no nos sentimos cómodos, no tiene ningún sentido experimentarlo…

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