El fetichismo sexual, ¿un problema u otra de las tantas prácticas sexuales?

Publicado el 03/09/2016

Cuando la excitación o llegada del orgasmo depende de un objeto fetiche, se habla de fetichismo sexual. Mediante el uso de un objeto inanimado o a través de determinadas partes del cuerpo, la persona experimenta profundos placeres, muchas veces provocado por texturas o incluso aromas…

Si no se realiza de modo recurrente ni exclusivo, el fetichismo es una práctica sexual totalmente normal e inofensiva. Una de las tantas manifestaciones posibles de la sexualidad. El fetichista tiene un comportamiento sexual ligado a ciertos elementos o partes del cuerpo, que causan en él potentes estimulaciones.

Desde la fascinación y profunda excitación que despiertan los pies, una bata aterciopelada o incluso los tacos de una bota. Tal como indicó el sexólogo John Money, todos tenemos nuestros propios gustos fetichistas.

El objeto del deseo puede consistir en disfrazarnos con ciertos atuendos, o utilizar juguetes eróticos como esposas, látigos y lencería. Estos y otros tantos accesorios complacen a los más variados fetichistas, siendo también una forma de añadir en pareja un ingrediente extra y emocionante durante el acto sexual.

Como sentir el fetichismo sexual

Más allá de estigmas y etiquetas, el fetichismo bien podría considerarse como una manera alternativa de satisfacción sexual, en donde ciertas prendas de vestir, elementos inanimados, sustancias o partes del cuerpo, se convierten en objetos de excitante devoción.

Hay quienes experimentan un especial encanto por los pies, el cuello, las orejas o el vientre. O una inclinación singular hacia materiales como el látex, encontrando en los condones y ropa interior de esta textura un intenso placer.

Del mismo modo, el cuero suele encender placenteras sensaciones y por ello los guantes, zapatos, látigos o ropa interior confeccionada en este material, también suele ser utilizado con igual entusiasmo por parte de fetichistas o practicantes del bondage y las prácticas del sadomasoquismo.

Otros ejemplos de fetiches sexuales incluyen el calzado en general, como ser los zapatos de tacos altos o en aguja, así como prendas de cuero o goma, medias, minifaldas, variadas clases de lencería, ligas, corbatas, o sectores específicos del cuerpo, como los pies y el cabello.

En las prácticas fetichistas, “el deseo y la excitación sexual se centran en objetos asociados a las relaciones sexuales, más que en el coito en sí”, explica Héctor Galván Flores, psicólogo en el Instituto Madrid de Sexología-Grupo BH Consulting.

Debe destacarse que en muchas ocasiones el fetichismo no implica ningún problema, siendo simplemente una forma distinta de vivir la sexualidad, a través de la excitación que despiertan algunas partes del cuerpo u objetos.

En estos casos, se trata de una fantasía al igual que otras y que puede intensificar la relación de pareja. Siempre y cuando no provoque ningún daño ni sea la exclusiva fuente de placer, el fetichismo es una conducta sexual sana que todos podemos disfrutar…

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