¿Cómo se Vive un Orgasmo?

Publicado el 03/07/2017

El orgasmo no se experimenta únicamente de forma fisiológica, sino que existe un componente subjetivo fundamental, de hecho el que unas contracciones orgásmicas resulten más enérgicas que otras no significa que den lugar a un mejor orgasmo. Un orgasmo fisiológicamente más suave puede ser vivido subjetivamente de forma mucho más placentero y satisfactorio que otro con numerosas e intensas contracciones.

Debido a este componente de subjetividad la forma en que las mujeres describen sus orgasmos es muy variada, en general existe cierto consenso en que el inicio del orgasmo se traduce en una sensación como de suspensión, a la que sigue rápidamente una sensación descrita como de quemazón, hormigueo, vibración, palpitación o tensión en la zona del clítoris o en el área vaginal, con posterior extensión a todo el cuerpo, que se tensa o se queda inmóvil o bien efectúa contracciones con movimientos leves o bruscos. A partir de ese momento se siente una sensación de alivio de la tensión acumulada, una drástica relajación, que para algunas mujeres sugiere un sentimiento de desencanto pero para otras se traduce en una agradable sensación de bienestar.

En ese momento vuelve aparecer ese complemento de subjetividad que se resiste a cualquier estudio de laboratorio, ya que efectivamente cuando la ciencia ha tratado de profundizar en los misterios de la respuesta orgásmica femenina se ha encontrado con que ninguna de las técnicas actuales es capaz de medir objetivamente y de forma fiable la experiencia que supone el orgasmo. La esencia del orgasmo esta, por lo tanto, en la percepción.

Clítoris y vagina ¿El mismo orgasmo?

Según diversos estudios, solo un porcentaje pequeño de las mujeres alrededor de un 30 o 40% logran tener un orgasmo coital sin ningún otro tipo de estimulación simultánea, esto se debe quizás a las diferencias en la sensibilidad genital y no a factores como la inmadurez, ansiedad o a una comunicación deficiente con la pareja. Por otra parte, numeroso estudios han demostrado que en términos fisiológicos existe solamente una respuesta orgásmica, un orgasmo producido por la estimulación del clítoris es indistinguible, fisiológicamente hablando, de otro conseguido a través del coito.

A pesar de ello, la idea de la existencia de dos tipos diferentes de orgasmos se ha mantenido y ha llegado hasta nuestros días, tal vez sea porque se ha confundido la respuesta fisiológica con la experiencia orgásmica de las mujeres. En este punto si es cierto que las mujeres capaces de lograr orgasmos clitoricos y vaginales describen dos tipos de experiencias distintas, esto se debe a la diferente experiencia emocional, no a una diferente respuesta física. De hecho entre las mujeres existen muchas que prefieren el orgasmo coital porque la experiencia global les resulta más satisfactoria, aunque el orgasmo sea menos intenso, otras prefieren el orgasmo proveniente de la estimulación del clítoris posiblemente por las ventajas que este supone en cuanto a mayor intensidad y a no verse afectadas por las necesidades y el ritmo de su compañero sexual.

En conclusión no se considera patológico el hecho de no alcanzar el orgasmo mediante el coito; se acepta que la respuesta fisiológica tal como se ha descrito anteriormente, es la misma sea cual sea la vía de estimulación y el tipo de orgasmo, y se considera además, que ninguno de estos tipos de orgasmo es maduro o inmaduro, mejor o peor que el otro

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