¿Cómo mejorar nuestra sexualidad?

Publicado el 04/07/2017

Es importante destacar que no importa quien lleva la iniciativa en el acto sexual, lo importante es que las relaciones se produzcan con la frecuencia deseada y en función de satisfacer las necesidades mutuas, antes de introducirnos en los aspectos del amor compartido es necesario considerar la actitud de cada miembro de la paraje ante la sexualidad, aspecto en general poco valorado y que el fondo determina la calidad de la sexualidad en pareja.

Hombres y mujeres muestran una actitud distinta hacia la sexualidad, diferencia que ha sido fomentada por la tradición discriminatoria de nuestra sociedad, en general en los hombres se ha valorado como positiva una conducta sexual activa, expresiva, responsable hacia el sexo, mientras que en la mujer se ha valorado durante muchos años una actitud pasiva, sumisa, ingenua e inexperta. Esta diferenciación va disminuyendo progresivamente, ahora llevar la iniciativa y ser un experto no es ya una atribución masculina, disfrutar en las relaciones sexuales ya no está visto como un tabú para las mujeres.

El papel tradicional de la mujer va siendo sustituido muy lentamente por una actitud más independiente, que persigue las mismas metas que el hombre; disfrutar del placer de la sexualidad como, cuando, con quien y de la manera que ella desee.

Responsabilizare por el placer propio

Para ello es necesario que imaginemos una pareja en sus primeras relaciones sexuales, y supongamos que uno de ellos no ha tenido más experiencia sexual que la obtenida a través de la masturbación, durante las caricias previas al contacto genital siente un placer intenso, sin embargo, durante el contacto genital no siente tanto placer, ya que esta persona está habituado a solo recibir placer cuando se autoestimula. En tal situación lo lógico sería indicar al compañero la forma idónea de producir esas caricias, incluso enseñarle, guiarle la mano, explicarle lo que nos gustaría y lo que no, la postura pasiva asumida hacia la propia sexualidad suele ser la causa principal de la insatisfacción.

Hacerse responsable del propio placer es una necesidad que toda persona tiene que asumir, usando todos los recursos que estén a su alcance, sin delegar en el compañero sexual la difícil tarea de adivinar lo que le gusta, como le gusta y cuando le gusta, por tanto esto implica:

  • El conocimiento propio de su cuerpo y sus reacciones ante los diversos estímulos posibles así como las formas más agradables y excitantes en las caricias y el juego previo.
  • La necesidad de comunicar este conocimiento al compañero, explorando desde allí nuevas formas que puedan ser estimulantes para ambos, enriqueciendo la relación siempre con una comunicación abierta.
  • Tener la habilidad de auto estimularse y provocarse placer, procurando uno mismo que aquellos estímulos que van a mantener la sensualidad despierta para desear la relación con el compañero o compañera y que facilitaran una respuesta más amplia al unirlos a la estimulación recibida en pareja.

Ideas erróneas y falsas expectativas

Los especialistas en sexología saben que las personas que han practicado la auto estimulación conocen mejor su cuerpo, y las posibilidades de respuesta del mismo, y son menos propensas a sufrir problemas de tipo sexual, en las primeras relaciones sexuales, estas personas se sienten más seguras y si la relación es de confianza suelen comunicar lo que les gusta y lo que no. Quizás la idea errónea más extendida sea precisamente considerar que nuestro placer depende únicamente de la habilidad del otro, sin asumir la realidad de que somos los responsables de comunicar a nuestra pareja nuestros deseos.

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