Hablando sobre la edad y el sexo

Publicado el 28/12/2016

Si atendemos al desarrollo sexual, la edad a la que alcanzan la plenitud sexual los hombres ronda los 17-18 años, como media, mientras que las mujeres la consiguen a una edad más madura, entre los 35-40 años, como media.

Creo que la explicación la podemos encontrar, en biología, en la necesidad de perpetuar la especie y asegurar el cuidado de la prole: un hombre joven con frecuentes eyaculaciones (el período refractario, es decir, el tiempo que transcurre entre dos emisiones de semen, puede ser de varios minutos o incluso segundos) tendrá más probabilidades de fecundar a una mujer, a la que atraerá con mayor facilidad. En cambio, una mujer en su período menos fértil, podrá dedicarle más tiempo a la propia sexualidad cuando los hijos hayan abandonado el nido.

Ahora es el momento de plantearnos varias cuestiones como qué ventajas e inconvenientes podemos encontrar. Los hombres, conforme cumplen años, van ampliando el período refractario y con ello la necesidad imperiosa de eyacular pasa de ser una prioridad en la adolescencia (es frecuente oír “los chicos sólo piensan en el sexo”) a ser algo menos apremiante (el período refractario puede superar las 24 horas) y por ello dedicar más tiempo a satisfacer a la pareja con caricias, ternura, etc. Con respecto a la mujer, al no tener que dedicarle tiempo al embarazo y crianza, podrá dedicarse más a ella misma y a su pareja.

Con respecto a las desventajas debemos asociarlas más a la sociedad en la que vivimos que a la biología. Así, un hombre maduro que no alcanza erecciones con la frecuencia que recuerda de su juventud, puede considerar la posibilidad de padecer una disfunción eréctil e incluso entrar en depresión. En las mujeres, el culto a la juventud no hace sino dificultar que desarrollen su sexualidad plena en la medida que no dispongan de una pareja sexual a una edad madura.

A eso hay que añadir que dada la tardanza en abandonar el nido de sus hijos y la falta de colaboración por parte de la pareja en las tareas domésticas, en aún demasiados casos, incluso cuando ambos trabajan fuera de casa, pueden contribuir al malestar de la mujer, mermando su salud sexual.

Afortunadamente, cada persona es única y conforme hablar de sexo va dejando de ser un tabú, los hombres pueden vivir una sexualidad más tierna (sin la presión de eyacular) encargarse, conjuntamente o no con una mujer, del cuidado de los hijos y las mujeres reivindicar que madurez no es sinónimo de asexualidad.

Queramos o no, los hombres y mujeres somos diferentes no sólo anatómicamente hablando y vivir una sexualidad plena es importante. ¿Cuál es tu récord de eyaculaciones en un día y a qué edad? ¿Has experimentado reducción en el número de eyaculaciones con la edad? ¿Crees que tener una edad próxima a los 40 es un problema para ligar? ¿Ha variado tu apetito sexual con la edad? ¿Te han dejado por una mujer u hombre más joven que tú?.

 

COMENTARIOS

No hay comentarios de clientes por ahora.

Añadir un comentario